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Consejos para esta época del año

diciembre 22, 2008

Que esta sea la mejor época del año no significa que esté exenta de problemas, dudas y sinsabores. ¿Cómo se sobrevive durante diez días en un sitio sin Internet ni celular? ¿Qué se hace para atraer minas en la playa? ¿De verdad tengo que hacerle un regalo de Pascua a mi suegra? El Departamento de Estudios de Ctrl+Z, una organización sin fines de lucro, seleccionó las 19 preguntas y/o situaciones más recurrentes para estos días en que termina/comienza el año. Y lo que hicimos, en cada caso, fue ensayar una respuesta. Así nos fue.

1.- Estás en la fiesta de Año Nuevo, carreteando de lo lindo, y a tu mejor amigo se le apaga la tele. ¿Lo salvas o dejas que se lo trague la noche?

El siguiente relato corresponde a un hecho verídico: “Hace dos horas que nos dimos el abrazo y ya me he tomado cuatro piscolas, dos copas de champaña con helado de piña y creo que tres vasitos de cola de mono. Siento un poco de acidez, seguramente algo que comí me hizo mal. Pero qué importa, bailando se me pasa. Mientras camino por la pista de baile junto a mi mejor amigo, siento que todas las minas me observan y me sonríen. Esta noche la rompo, estoy matando. Pero es raro: también me está dando sueño y siento frío de la cintura para abajo. Dos minas se me acercan porque quieren bailar conmigo, pero yo les digo que no. Como me cuesta caminar un poco, mi amigo me dice que me siente y que él vuelve altiro. Yo le hago caso, y no lo veo más. El desgraciado me dejó abandonado en la fiesta y, más encima, alguien me robó los pantalones”.

A continuación, el relato del amigo: “Estábamos a punto de entrar a la fiesta cuando a este hueón le dio por vomitar. Se manchó entero, daba asco verlo, pero igual quiso entrar a la fiesta. Una vez adentro, le dio por sacarse los pantalones en medio de la pista. Decía que con eso mataba. Después empezó a jugosear a dos minas: primero les gritaba que las amaba y que quería poseerlas a ambas, y después, cuando ellas le pararon el carro, las trató de maracas. Ahí me metí yo: le dije que la cortara, que fuera a sentarse. Como no me hacía caso, le hice una zancadilla y lo dejé apoyado en una mesa, con la tele definitivamente apagada. Las dos minas, al ver mi buena obra, decidieron pasar el resto de la noche conmigo. Al término de la fiesta, volví donde el pastel. Traté de despertarlo, pero fue imposible, así que partí solo a la casa. Me llevaron las minas. Eso sí, pasé a recoger el pantalón de este ahueonao. Fue un gran Año Nuevo”.

Saquen sus propias conclusiones. (RL)

2.- ¿Norte o sur?

Esta es la clásica discusión a la hora de elegir hacia qué lado te vas de vacaciones. Están los que defienden la naturaleza y los verdes paisajes del sur. Y por otra parte, los que creen que las playas y el calor del norte son la mejor opción para veranear. Aquí no hay consenso, y no puede haberlo. De hecho, la reunión de pauta en que discutimos este asunto terminó con cuatro heridos. Yo estaba por una decisión salomónica, pero el editor me dijo que no fuera mamón y que eligiera.

Así que opté por el sur. Primero, porque hay más pueblos que en el norte, así que tienes más sitios para visitar. Segundo, porque el paisaje en las carreteras es mucho más entretenido que cuando vas al norte, donde te toca ver puros peladeros. Tercero, ¿quién quiere playa cuando tiene los lagos de agua tibia y clara? Y cuarto, lo más importante de todo: con el efecto invernadero (algo bueno que tenga) las lluvias veraniegas han disminuido en el sur, y las temperaturas son algo más altas que antaño. O sea, nada que envidiarle al norte. (RL)

3.- Resulta que hay 32 grados a la sombra y vas caminando por el centro. ¿Te sacas la polera?

En el caso de los hombres, obvio que sí. No hay nada más rico que caminar sin polera, mientras sientes una leve corriente de aire tibio provocada por los autos y la gente caminando. Además, es la oportunidad perfecta para broncearse y lograr ese tostado fascinante que tanta envidia provoca entre las mujeres. Otro beneficio de andar sin polera por el centro es que evitas que ésta se moje con la transpiración; así, la mantienes limpia y seca, alejada de todo olor desagradable. Ahora, puede que un par de viejas te miren feo, pero al menos nadie podrá llevarte preso. En cuanto a las mujeres, el equipo masculino de Ctrl+Z llegó a la conclusión unánime de que las mujeres también deberían tomar esta opción en días especialmente calurosos. Como les cuesta tanto broncearse… (RL)

4.- Te regalaron una zunga y no sabes si te la pones.

En Ctrl+Z hay un sujeto que usa zunga. Si lo hubiéramos sabido antes (el desatinado no lo puso en el currículum), otro gallo cantaría. En fin, la cuestión es que aquí nos entrega su testimonio, a favor de tan feo trajebaño. Ya saben: las expresiones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad del único chileno mayor de 12 y menor de 27 que usa zunga.

“¿Quién no ha soñado con tirarse un piquero como dios te trajo al mundo (en pelotas, para el que no cachó)? La zunga, ese traje de baño tipo calzoncillo tan repudiado por casi todas las chilenas, te da una sensación cercana a la de bañarse en cueros, pero con la ventaja de que no escandalizas a nadie. Pero lejos lo mejor de la zunga es que te asegura mantener a raya tu virilidad, en caso de que algún factor femenino influya en tus hormonas. O sea que, a diferencia de lo que todos imaginan, la zunga es discreta porque no permite la aparición de incómodos bultos”.

“Hay zungas para todos los gustos: sobrias, colorinches, clásicas y con dibujitos. Te puedes poner cualquiera, pero yo sugiero que evites la de estampado de leopardo o cebra: puedes terminar contratado para una despedida de soltera. Lo que sí, este diminuto trajebaño masculino tiene algunas contraindicaciones: evítalo si eres demasiado bueno para la chela y los completos con mayo; y tampoco lo uses si eres más peludo que Alf. Ambas situaciones podrían restarte puntos con las féminas. Aunque, lo indica mi experiencia, el sólo hecho de usar zunga ya te quita puntos. Pero eso no importa, sabiendo lo libre que me siento con ella”. (RL)

5.- “El trago lo pone ciego a uno”

Extracto de un documental inédito:

“Cada noche de verano, las manadas de hombres salen en busca de su presa, sin saber que al final de la jornada serán ellos las víctimas. Siguiendo un rito que ha pasado de generación en generación, antes de iniciar la cacería proceden a beber ingentes cantidades de un elixir sagrado al que llaman piscola. A algunos de los especímenes se les pasa la mano con la piscola, y entonces caen en trance. Comienzan a percibir una realidad paralela, situación que se ven acentuada por la música y las luces del lugar al cual llegan para iniciar la cacería”.

“Lo que ellos no saben es que, en ese trance, serán presa fácil para los cientos de hembras depredadoras que los atacan justo cuando se mueven desconcertados, como zombies, por un sitio al que llaman pista de baile. Aprovechando que están lejos de la manada, estas pérfidas atacan como si fueran aves de rapiña. Algunos pocos intentan escapar, al vislumbrar la verdadera naturaleza de la situación, pero ágilmente las depredadoras les dan más piscola, con lo que envenenan su sistema nervioso”.

“A la mañana siguiente, y luego de un ritual denominado dos aspirinas y un litro de Gatorade, los despistados jóvenes se dan cuenta de que han sido engullidos por una depredadora de la noche, con lo que han perdido su orgullo y dignidad. Así que, en venganza, deciden seguir victimizándose de vez en cuando, pero lejos de la manada, para que no lo molesten. A veces el fin justifica los medios, dicen los expertos”. (RL)

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