Buenos Aires también descansa (desde la capital argentina)

El lunes 24 de marzo en Argentina fue un día feriado. El motivo era la conmemoración de la dictadura militar iniciada en 1976, que derrocó al Gobierno de María Estela Martínez de Perón. Con esto se busca recordar a las víctimas del Gobierno de facto que durante tantos años imperó en este país.

Esta celebración, instaurada en el 2006 bajo el gobierno de Kirchner, sirve de excusa a los bonaerenses para salir a las calles y disfrutar del relajo que ofrece una ciudad acostumbrada al ajetreo diario de sus cerca de 16 millones de habitantes, que la transitan a diario, ya sea para trabajar, estudiar o simplemente vivir.

Uno de los puntos bonaerenses donde mejor se pueden vivir los beneficios de un día feriado es el Cementerio de la Recoleta. Caminar por sus alrededores significa llenarse de sonidos que emanan de los diversos músicos callejeros que, con una variedad de estilos -tango, balada, hasta unza unza, mezcla de punk, funk, estilos gitanos y jazz, que hiciera famoso a Kusturica y su The No Smoking Orchestra-, ofrecen sus discos tan variados en estilo como de compradores.

El cementerio no es recomendable recorrerlo un día como este, es tanta la gente que lo recorre que cuesta disfrutar de sus tumbas y su historia. Lo mejor es guardarlo para un día de oficina normal, en que la gente esté más preocupada del laburo que de la recreación, a pesar de eso, su entorno emula la satisfacción de entrar a este recinto.

La opción es caminar por el parque, disfrutar del ambiente y recorrer la feria artesanal que se instala ahí, ofreciendo productos que van desde artesanías hasta libros antiguos, cuyos precios son accesibles para cualquier bolsillo de turista, sobre todo ahora en que el cambio está favorable.

Otra alternativa es sentarse en uno de los tantos cafés que hay en el sector y disfrutar de la fauna bonaerense -con esto me refiero a la diversidad de personas y estilos que se pueden encontrar- que decoran las calles con sus pasos despreocupados y relajados de un día feriado.

Cuando la noche comienza a caer, una buena alternativa es ir al sector de Puerto Madero -el barrio más nuevo de esta capital- y caminar por sus malecones que bordean el Río de la Plata, cuya infraestructura moderna es el antónimo perfecto de la colonial calle 3 de noviembre que acompaña al río Tomebamba en Cuenca, Ecuador.

En este lugar convergen desde los amantes del mate -que se sientan en las bancas a disfrutar entre varios este brebaje tan típico argentino- hasta los sacrificados deportistas aficionados, quienes aprovechan que el calor de la tarde comienza a menguar para correr contra la leve brisa que se levanta a esta hora.

Una vez hecho el recorrido, siempre es bueno terminar disfrutando de la exquisita variedad gastronómica que ofrece el sector de Puerto Madero, siendo las carnes y la comida italiana las con mayor presencia y preferencia de las personas, es acá donde se puede encontrar uno de los restoranes más visitados por los turistas, el conocido Siga la Vaca, donde por no más de 15 dólares se puede comer asado con tenedor abierto -en buen chileno: comer hasta que te den puntadas-.

Ha llegado la noche y las calles comienzan a vaciarse. Todos tienen claro que este ha sido un día excepcional, un feriado que permite disfrutar del Buenos Aires más familiar, ese que se sacude del caos diario para albergar a las personas que disfrutan con una caminata o una buena conversación al aire libre.

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